Las fechas de los alimentos: caducidad, envasado y uso

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Manzanas podridas

Una de las mayores molestias que puede tener un consumidor preocupado por el ahorro es hacer la compra y ver cómo algunos alimentos no los consumimos antes de su fecha de caducidad y no queda más remedio que tirarlos. Y una de las grandes dudas en esos momentos es: “sólo se ha pasado unos días, ¿aún estará bueno?”

La fecha de caducidad la fijan los propios fabricantes o envasadores de los productos, regulados por la ley. Para determinar esa fecha se tiene en cuenta la seguridad microbiológica: indica el momento a partir del cual un alimento tiene más posibilidades de desarrollar microorganismos causantes de infecciones. Pero hay que tener en cuenta que la mayoría de los fabricantes son bastante precavidos: nada más peligroso para una marca que una alerta de consumo por alimentos en mal estado.

Además, depende también en gran medida de cómo se haya almacenado en nuestras casas ese alimento. Un yogur recientemente pasado de fecha pero que ha estado en un frigorífico en perfecto funcionamiento es difícil que dé problemas si nos lo comemos.

Con otros productos, además, hay trucos caseros para comprobar si están en buen estado o no. Por ejemplo, las conservas embotadas es conveniente guardarlas boca abajo, especialmente si son caseras. Si, por cualquier casualidad, cuando se embotó no hizo bien el vacío, pronto podremos ver que está en mal estado. Por contra, si la guardamos en posición normal, es muy difícil detectar el problema y corremos el riesgo de contraer botulismo.

Con determinados productos, especialmente los perecederos como el pescado o la carne fresca, es tan importante la fecha de envasado como la de caducidad. Cuantos más días pasen desde su envasado, más deteriorado estará lo que compremos. Ojo, porque hay cadenas de supermercados que tiran los precios de sus productos frescos a base de jugar con productos cuya fecha de envasado es más lejana de lo normal.

Pese a que la mayoría de los frigoríficos están hechos para que los huevos se dejen en la puerta, es mejor guardarlos dentro de su casa en una de las estanterías del frigo, cuanto más cerca del fondo mejor. Hay una razón sencilla: son alimentos muy duraderos incluso pasada la fecha del cartón, pero sólo cuanta menos exposición tengan al aire templado.

Finalmente, es conveniente saber que los alimentos no duran en el congelador eternamente, por lo que estaría bien que cada uno de ellos llevase una marca con la fecha en que se congeló. Aunque hay etiquetas diseñadas para eso, algo tan sencillo como un rotulador indeleble nos servirá para pintar sobre el papel de aluminio, sobre el tupper o sobre la bolsa de congelación que usemos.

Y sí, al final toca tirar de sentido común: el olor o el aspecto de los alimentos también sirve para saber si esos cuatro días de más respecto a su fecha de caducidad podrían traducirse en una vista al baño o, peor, al hospital.

Foto | Alisson E Dunn
En Ahorro Diario | Cómo comprar más barato y más sano a la vez

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