Cocinas de inducción, el ahorro llega a nuestros fogones

Sigue a

induccion-balay.JPG

Las cocinas de inducción son un tema que siempre levanta polémica, aparentemente todo son malas noticias para este tipo de cocinas. Son más caras, requieren cacerolas especiales, un mayor cuidado, ¿Merece la pena el gasto extra?

La respuesta es más que rápida y clara, si. Con un precio casi del doble, en la mayoría de los casos, las cocinas de inducción se sitúan con un ahorro energético cercano al 30% respecto a una cocina convencional vitrocerámica y lo que es más importante se muestran como claras vencedoras a la hora de calentar alimentos, de esta forma el agua se puede calentar casi el doble de rápido en un cocina de inducción que en una “vitro” tradicional.

Y es que el secreto es la escasa o nula perdida de energía en forma de calor. Mientras que las cocinas vitrocerámicas poseen una resistencia que calienta un cristal el cual a su vez calienta la olla y posteriormente el alimento, las de inducción son mucho más simples en su funcionamiento.

Estas cocinas utilizan un campo magnético para dar calor directamente a los metales y posteriormente a los alimentos, por lo que no tendremos que calentar ninguna superficie para realizar un cambio de estado.

Con un consumo residual cercano a los 7200W las cocinas de inducción aparentan ser unas “gastonas” pero nada que ver con la realidad, puesto que su rapidez le otorgan un menor consumo en el balance final. En un periodo de poco más de un año se puede amortizar su precio extra gracias a su reducido consumo y puesto que es con diferencia uno de los electrodomésticos que más se usa en toda casa.

En general y como en la mayoría de los casos en los electrodomésticos, comprar algo más caro se termina amortizando gracias a su menor consumo.

Más información | Consumer

Los comentarios se han cerrado

Ordenar por:

6 comentarios