La tarjeta de crédito, mejor en casa

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En la sociedad de consumo en la que vivimos el recurso a las tarjetas de crédito se ha convertido en algo demasiado usual, y más todavía en épocas en las que las disponibilidades dinerarias y de liquidez son menores como en la actualidad.

Este tipo de tarjetas, nos permite el pago de compras de bienes y servicios y la disposición de dinero en efectivo en la modalidad de crédito, es decir, sin la necesidad de contar con saldo disponible en nuestra cuenta corriente en el momento de la transacción o de la disposición de efectivo.

Las tarjetas de crédito, además de suponer un importante coste financiero para las familias por la cuantía de sus comisiones de renovación y de mantenimiento, son un peligroso instrumento que puede llevarnos a pasar malos tragos a principios de mes, en el momento de la recepción del recibo del mes anterior y su correspondiente cargo en nuestra cuenta corriente.

Por todo ello, desde aquí les recomendamos que hagan un uso racional de esta, evitándola en la medida de lo posible, o en determinadas circunstancias en las que nos podemos encontrar tentados a realizar determinados gastos superfluos.

En cualquier caso, y especialmente en este tipo de casos, como por ejemplo cuando salimos con unos amigos, o vamos a realizar una compra premeditada, siempre es mejor llevar el dinero justo y en efectivo. Si no lo creen, les animo a que hagan la prueba y comprobarán que este consejo es una eficaz herramienta ante posibles gastos innecesarios.

Imagen | liewcf
En Ahorro Diario | Recuerde la utilidad del seguro asociado a su tarjeta de crédito

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