Debe ser que alguien nos hecha un maleficio, estamos en la zapatería y los zapatos nos sientan de maravilla. Nos imaginamos con ellos caminando y pensando que cómodos, que bien nos quedan, pero al llegar a casa y después de haberlos usado un día o dos (imposible cambiarlos ya) nos duelen los pies. Cómo evitar que unos zapatos nos hagan daño es sencillo y fácil.
Da igual si te duelen por delante o a la altura del talón, lo único que tienen que hacer es coger un algodón impregnarlo en lanolina y frotar el zapato por dentro. A continuación y antes de que se sequen póntelos para que la piel se acople a la horma de tus pies.
Ya los podrás calzar con total normalidad, pero si aun así te siguen molestando un poco ponlos una plantilla fina, quizás si levantas uno o dos milímetros el pie consigas evitar que te duelan por el roce (sobre todo la zona del tobillo).
Imagen | Danielo_Bolo en Flickr
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Comentarios
lo voy a poner en practica, porque no hay nada mas fastidioso q unos zapatos q hgan daño
Nuria, ¿has actualizado tu el artículo de la Wikipedia [1] para añadir el enlace a este?
[1] http://es.wikipedia.org/wiki/Lanolina
Pues no.......
Pues nada, las noticias vuelan :)
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