Vender en mercadillos o rastros como ayuda anticrisis

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Mercadillo

Decía mi abuelo que la necesidad agudiza el ingenio. Y en estos tiempos aciagos para la economía doméstica, los ciudadanos buscan nuevas fórmulas para llegar a fin de mes, aunque sea deshaciéndose de sus pertenencias.

En Ahorro diario ya hemos visto como hay algunos que se plantean deshacerse de lo que no usan vendiéndolo desde casa por internet, o llevándolo a tiendas de artículos de segunda mano.

Pero hay gente que aún va más allá, y está dispuesta a salir a vender sus pertenencias si es preciso. La infraestructura necesaria es mínima. Y es que la venta ambulante es la única capa de la economía que escapa a la crisis, y en ocasiones puntuales puede suponer una importante ayuda a nuestros bolsillos.

Todos los fines de semana (e incluso, a diario), en muchas poblaciones de nuestro país, se amontonan centenares de personas en algunos espacios públicos y diversos recintos privados, entorno a rastros y mercadillos públicos dónde dar salida a los bienes de los que pueden prescindir o a los restos de almacén de sus negocios, aquello que no pueden vender por su cauce normal (taras, outlet).

Artesanía, ropa de segunda mano, pequeños electrodomésticos, restos de pares de zapatos. Todo se vende o incluso, en un retorno al ancestral trueque, se cambia por otros productos. Y en ocasiones existen verdaderas gangas que permiten al consumidor adquirir productos en buen estado al 10% de su valor de mercado.

Pero tras este auge de los mercadillos o rastros en tiempos de crisis, se esconde en ocasiones un trasfondo bastante triste: el desempleo de muchos de los vendedores. De hecho, la mayoría de estos mercadillos tiene lista de espera para poder montar un puesto para vender. Y es que la crisis aumenta la demanda para vender en mercadillos.

De todas formas, esto no representa ningún grado de indigencia, puesto que en algunas zonas los vendedores no responden a ningún patrón social concreto. En ocasiones, los mercadillos se especializan, pudiéndose encontrar mercadillos específicos de venta de antigüedades, de numismática, de libros, de ropa, etc.

Si tienes la ocasión de montar un puesto de venta en un mercadillo (los precios pueden variar entre 2 a 5 euros el metro lineal de venta en recintos privados), los productos que más salida suelen tener, y que mayor rentabilidad suelen dar, son los utensilios de bebé (bañeras, carritos de bebé, cunas…), la ropa de niño pequeño, los complementos de ropa (bufandas, cinturones, guantes, pañuelos…), los juguetes en buen estado, los zapatos de hombre y los videojuegos.

Generalmente está prohibido comerciar en estos mercadillos con comida, automóviles y animales, por razones legales e higiénicas, por un lado, y de espacio, por otro. En algunos municipios es necesario un permiso especial de venta ambulante, y en otros no, por lo que es preciso primero informarse.

Para vender en un mercadillo hay que estar preparado para regatear, y sobre todo tener mucha, mucha paciencia. Lo que hoy no se vende por 10 la semana que viene puede que lo vendas por 20. Así que no hay que desanimarse. Dependiendo de lo que uno pueda vender, en un buen día pueden obtenerse unos buenos ingresos extra.

Entre los editores de Ahorro diario hemos tenido un acalorado debate sobre la conveniencia o no de poner la venta en un mercadillo como una verdadera ayuda al ahorro. Y es que la venta ambulante en un rastro no está igual de bien vista y aceptada socialmente en el Levante y Baleares, por ejemplo, que en el norte de España, donde esta práctica no está tan extendida y suele estar asociada a una práctica cercana a la indigencia.

¿Y tú qué piensas? ¿Es habitual en la zona donde vives esta práctica?

Imagen | mirandiki
Web | Mercadillos en Madrid
En Ahorro diario | Comprar y vender artículos de segunda mano para combatir la crisis

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