
En muchas ciudades la calidad del agua es realmente pésima y muchos de nosotros decidimos no consumirlas sustituyéndolas por agua mineral para todo lo que es nuestro consumo. Básicamente, para beber y cocinar en algunos casos.
El agua mineral no es excesivamente cara, pero si lo es en comparación con el suministro de agua que tenemos en las distintas ciudades. Por ejemplo, una garrafa de cinco litros puede costar unos dos euros aproximadamente, cuando dos litros de agua corriente tienen un precio casi despreciable.

