
El español es una persona de costumbres e ideas fijas. La mayoría somos reacios a cambiar los hábitos adquiridos en el tiempo, entre ellos la forma de pagar nuestras deudas.
Todos tenemos que realizar pagos de diversa índole, desde la compra del pan, a nuestros impuestos. Pues bien, siempre que nos sea posible, pagaremos todo lo que debamos, pero siempre el último día que se nos ofrezca como posible.
Prueba de esta negativa a cambiar nuestras costumbres, tenemos por ejemplo a los ciudadanos de Marbella, que sólo un 3% ha solicitado fraccionar el pago de sus impuestos municipales en nueve recibos.

