
El sistema de planchado tradicional consiste en una superficie de acero inoxidable que podemos calentar a distinta temperatura, y que más adelante se mejoró con la introducción de vapor de agua a una presión constante.
La innovación que presentan los centros de planchado es el aumento en la presión que se genera el vapor de agua consiguiendo una ahorro de tiempo muy importante en las tareas de planchado.
