
¿Cuántos de nosotros encendemos la luz de la habitación nada más despertarnos en vez de levantar la persiana y abrir las cortinas? Mal hecho, hay que aprovechar la luz natural. Un simple gesto como abrir las persianas nada más levantarnos nos permitirá ahorrar en la factura de la luz.
Otras pequeñas costumbres que nos pueden ayudar a reducir el consumo de energía eléctrica son las siguientes: intentar mantener abiertas persianas y cortinas mientras haya luz solar suficiente, encender la luz sólo cuando sea estrictamente necesario, apagarla cuando no haya nadie en las habitaciones, etc. Parece fácil, pero hay que convertir estos comportamientos en hábitos diarios.
Si pintamos la casa, es mejor elegir colores claros (blancos, cremas o tonos pastel) para pintar techos y paredes, aumentarán la luminosidad de la casa.

No soy fan de las persianas venecianas, es más, en muchos trabajos me he hecho un lío con las dichosas cuerdecitas, pero estas me han llamado la atención. Se trata de un prototipo llamado “Blight”, por el día protege de la luz solar como cualquier persiana normal. La diferencia es que llevan paneles solares sensibles que acumulan la luz por la parte exterior y por el interior placas fotosensibles para emitir luz por la noche.
