
Con las prisas y las tareas del día a día, cuando nos disponemos a realizar tareas hogareñas como el lavado y el planchado, rara vez leemos con detenimiento la etiquete sobre las instrucciones que nos indica el fabricante. Unas recomendaciones muy importantes teniendo en cuenta que si no lo hacemos es posible que lo lamentemos.
Como ustedes conocen, cada tipo de prenda precisa un ciclo de lavado distinto, así como un método de planchado diferente, por tanto, leer la etiqueta se convierte en un poderoso seguro para prolongar la vida de nuestra ropa. Piensen en aquélla vez (a todos nos ha pasado) que se le ha desteñido algo, o le han salido ‘brillos’ a alguna otra prenda como consecuencia de mantener una plancha demasiado caliente. Lo que nos hace perder mucho dinero por ignorar algunas cuestiones elementales que no nos llevan nada de tiempo.
Por tanto, lo más práctico teniendo en cuenta nuestro objetivo de ahorro es el dedicarle unos segundos a esta tarea, para aplicar el tratamiento adecuado a cada prenda, evitando de este modo que queden inservibles y no tener que comprar ropa cada dos por tres. ¿Lo vienen haciendo?
Imagen | Plancha
En Ahorro Diario | Con el planchado nos juegamos un 6% de nuestra factura eléctrica



Aunque lo he dejado para dentro de unos días, debido al cambio de tiempo, ya toca hacer inventario de armarios para guardar ropa de invierno y sacar la del verano. Yo ya no creceré más, de alta digo, pero seguramente a la ropa de mis hijos habrá que sacarle los bajos de pantalones largos debido al estirón. Si cuando lo hagas notas que se nota en el tejido mucho hay un truco que no falla, marcas de bajos bajo control.
Nos pasamos la vida intentando ser un poco más ahorrativos y cuando menos nos damos cuenta pueden surgir inconvenientes que dan al traste todo lo conseguido, una plancha que por un minuto nos mancha la ropa (sin llegar a ser quemadura), un jersey de lana lavado en agua caliente y unas arrugas que dan ganas de tirar la camisa. Todo tiene solución, pequeños trucos para pequeños olvidos.

El recibo de la luz es uno de los más importantes y necesarios que tenemos que pagar. Nos podríamos quitar del móvil, de la televisión de pago e incluso de la línea telefónica, pero nunca de la luz. Ya hemos comentado lo necesario que es 