Si hay algo que puede descalabrar por completo nuestra economía en un día de playa, río o piscina, es sin duda, los gastos que se ocasionan a la hora de comer o de beber. Por ello considero que las neveras portátiles son un gran invento.
En los chiringuitos o bares que están a pocos pies de tu sombrilla los precios suelen estar por las nubes. Si te encuentras con terceras personas conocidas quizás te tengas que acercar a la fuerza pero si vas con amigos o en plan parejita la mejor opción es llevártelo de casa.
- Bebidas. Una caña bien fresquita no tiene precio ¿o si?, según se mire. Yo por muchísimo menos dinero las llevo de casa bien frías y las mantengo así en la nevera. Están igual de ricas y muchos más asequibles. Lo mismo pasa con los zumos, batidos o refrescos, a lo largo del día notarás el ahorro.


