
Las compañías de vuelo low-cost son una buena forma de viajar, pero hay que tener cuidado con las ofertas que predican. La letra pequeña y los complementos salidos de no se sabe dónde pueden encarecernos nuestro viaje en el último momento, justo cuando ya no es posible la vuelta atrás.
Es el caso de Ryanair, que sin avisar de cómo evitarlo, está aplicando un importe adicional de 10 euros por billete si el pasajero saca la tarjeta de embarque en el aeropuerto. No sólo eso, sino que además cobran una pequeña comisión sobre ese “suplemento” si pagas con tarjeta.
La compañía puede hacerlo y seguro que este tipo de prácticas van a ser habituales ahora que la UE les ha obligado a incluir tasas y suplementos habituales dentro del precio de la oferta. Tienen menos posibilidades de que la oferta se encarezca en los últimos pasos, de manera que este tipo de tretas son más habituales de los recomendable.


