Basta que vivas en una zona con exceso de humedad para que cualquier tipo de galletas se te queden blandas nada más abrir el paquete. Y no hablo solo de galletas, a veces nos pasa con las pastas de té, con los hojaldres, con las ensaimadas, empanadas e incluso con el pan. No hay nada más desagradable, las pastas reblandecidas saben a goma y sin sentir ese crujir que tanto nos gusta.
Hay un truco que no falla y es bastante fácil, consiste en encender el horno solo unos minutos. Pon las pastas o similar en la bandeja y con un difusor de líquidos dalas con leche, pero muy poco, solo salpicadas. Apaga el horno e introduce la bandeja, al rato ya están listas para comer y ¡súper crujientes!.
Cómo la luz también es un gasto puedes aprovechar a hacerlo después de haberlo tenido encendido para otros alimentos, evitando el pescado para que no haya contaminación de olores. Recuperar milhojas rellenas o una empanadas de atún vale la pena, parecerán recién compradas.
Imagen | JaulaDeArdilla en Flickr
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Comentarios
Yo cuando abro un paquete de galletas siempre lo meto en una bolsa hermética (o normal bien cerrada) para que tarden más en reblandecerse.
Y si te gusta hacer repostería también se pueden reutilizar para bases de tartas (de queso, limon, etc) triturándolas y mezclándolas con mantequilla/margarina.
De todas maneras ésta también es una manera fácil de recuperar las galletas blandas que no conocía. Gracias por el consejo.
Es cierto, la base de muchas tartas son galletas trituradas, gracias a ti también por el apunte.
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